martes, 14 de febrero de 2017

Si no hay cambio, nada cambia


De cara a gestionar el cambio organizativo, es muy importante tener en cuenta qué es lo que queremos cambiar y cómo lo queremos cambiar. Es muy divertido cuando hablas con compañeros que trabajan en diversas empresas y te cuentan que está cambiando todo, que están con muchos cambios... Pero cuando preguntas; ¿Qué ha cambiado en tu organización? se quedan callados y no saben decirte nada... Es importante no confundir el caos o un exceso de carga de trabajo, el cambio en la demanda, los hábitos de consumo de nuestros clientes, o la manera en la que gestionamos las relaciones con  diversos actores, con la gestión del cambio en la empresa. Para que exista un cambio en la empresa lo primero es definirlo, para posteriormente planificar la ejecución del cambio. Que el entorno cambie no implica que nosotros cambiemos.

En otro post explicaré el MODELO DE LA GESTIÓN DEL CAMBIO.

Si no gestionamos el cambio en la organización de manera correcta acaba ocurriendo lo que se ve en la viñeta que me encontré el otro día navegando en internet.

Recordemos que si no hay un cambio, nada cambia...

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